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David Salaices “El Mechones”

No recuerdo exactamente el día que nos conocimos, tampoco recuerdo bien en qué momento empezó nuestra amistad. Lo que si recuerdo es ver entrar en el vestuario a un chaval con cara de niño, espigado, de aspecto frágil y cara risueña, que se sentaba a nuestro lado con determinación, sin miedos, con descaro y desparpajo y salía a jugar al campo como uno más.

“Esto es Rugby chaval, ¡aquí se viene a sufrir!”, le arengábamos. Él nos miraba, sonreía y se acomodaba unas medias que al poco tiempo le colgaban de los tobillos. Lo único que quería era ¡salir a jugar!

En el campo veía cosas que los demás no veíamos, era ágil, rápido, muy rápido y habilidoso con el balón en las manos. Era nuestro juvenil pero su destreza le hizo jugar en poco tiempo con nosotros, los mayores, sus senior.

Nosotros le cuidábamos y él nos hacía disfrutar en el campo, jugaba de tres cuartos ala y de zaguero. De ésta última posición nos aportaba más, porque el veía espacios inexistentes, jugadas para crear superioridad y pasillos imposibles por los que entrar. Nosotros ganábamos terreno como excavadoras y él ¡bailaba sobre el terreno excavado!

De su frente colgaba siempre un mechón rizado de pelo, como si fuera un muelle. Aquel mechón brincaba sobre su frente jugada tras jugada, era peculiar y nos hacía gracia. Así es como nació nuestro pequeño gran jugador y amigo, ¡EL MECHONES!

Pasados algunos años, nos fuimos retirando de la primera línea del Rugby de competición y solamente nos veíamos en saraos del club, en festivales de música, a los que es un gran aficionado, o en algunos bares.

Hasta que un día entró por nuestra productora, con su mechón y su portátil. Nada, qué quería enseñarme algunas cositas que había hecho porque se había enterado que tenía una productora y, bueno, que lo mismo podíamos contar con él, si nos gustaban sus trabajos.

Aquella mini bobina que nos trajo ¡nos impactó! Allí estaba la esencia de aquel chaval que veía cosas que nosotros no veíamos, cargado de talento, de ideas nuevas y experimentales, de planos llenos de intensidad, y de películas con impronta y sello personal.

Juanma, mi socio y productor ejecutivo me lo dijo claro “Es muy arriesgado, pero tenemos que apostar por él”. Y así fue, como si fuéramos el primer entrenador de Messi, le fuimos dosificando, formando y guiando en este complejo mundo de la publicidad y comunicación audiovisual hasta el día de hoy.

Hoy David Salaices “El Mechones”, es un pedazo de realizador como la copa de un pino, con una bobina que tiene poco que envidiar a la de muchos realizadores de los grandes y consolidados en la profesión y con una energía, pasión y entrega en lo que hace encomiable.

Dicen los mentideros que “El Mechones” se dejará caer este año por “El Sol”. Quizá, sería una buena oportunidad para conocerle.

Gracias por todo “Mechones”.

¡Las hormigas te queremos!

Pedro Alfonso.

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